08/05/2012

La explosiva suma de las partes

¿Qué poder adictivo tiene Los Vengadores (The Avengers) para romper todos los récords de taquilla? Cada año se estrenan películas adaptadas de algún cómic, pero ésta tiene un irresistible valor agregado: reúne a seis atractivos superhéroes trabajando en equipo para salvar el mundo, combinando espectaculares escenas de acción con un afilado sentido del humor… y todo por el precio de una sola entrada.

Nick Fury (Samuel L. Jackson) es el director de una organización encargada de velar por la paz mundial y cuando ésta se ve amenazada por Loki, un ser de otro planeta, decide convocar a seis superhéroes (Iron Man, Thor, Capitán América, Hulk, Ojo de Halcón y la Viuda Negra), quienes deben dejar de lado su ego, prejuicios y desconfianza mutua para enfrentar al enemigo.

El arma secreta del director Joss Whedon es dejar que  cada personaje luzca su potencial y tenga su momento de gloria. La interacción entre los integrantes del grupo es uno de los grandes aciertos del film: muestra la pugna de poderes que se origina cuando deben tomar decisiones, pero también hay abundante espacio para el humor más sarcástico y corrosivo.

Como demostró en sus dos películas anteriores, Iron Man (Robert Downey Jr.) disfruta saliéndose del molde de los superhéroes tradicionales: es egocéntrico y autosuficiente, pero a la vez carismático y relajado. Incluso en los momentos más tensos, encuentra un apodo ingenioso para sus compañeros y se deja llevar por su curiosidad casi infantil.

Por su parte, Mark Ruffalo tiene una actuación convincente al representar los dos extremos del doctor Bruce Banner: el lado racional del científico que debe controlar su ira y el emocional de su alter ego Hulk, quien puede convertirse en una imparable máquina de destrucción.

En una película como ésta, es inútil pedirle demasiada verosimilitud o profundidad al guión. Resulta más pertinente demandar un buen espectáculo y eso es precisamente lo que ofrece Los Vengadores: un entretenimiento explosivo que no subestima la inteligencia del público, ni la del fanático más exigente ni la del espectador promedio.


Título original:
The Avengers
País y año: Estados Unidos 2012
Director: Joss Whedon
Actores: Robert Downey Jr., Mark Ruffalo, Chris Evans, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Jeremy Renner, Tom Hiddleston, Samuel L. Jackson, Gwyneth Paltrow, entre otros.
Calificación: *** 1/2

01/04/2012

Los juegos del morbo

El descomunal éxito que tuvieron las primeras películas de Harry Potter y El Señor de los anillos, animaron a muchos estudios de Hollywood a adaptar para el cine otras novelas dirigidas al rentable segmento de los adolescentes y jóvenes. Los juegos del hambre es el nuevo fenómeno de masas en saltar del papel al celuloide. Una nueva franquicia nace, para beneplácito de su creciente legión de fanáticos.

En un mundo post-apocalíptico, un poderoso gobierno llamado el Capitolio organiza todos los años una batalla televisada entre 24 adolescentes de ambos géneros, quienes deben enfrentarse unos a otros hasta que sólo uno sobreviva.

Los competidores son seleccionados al azar en cada uno de los 12 distritos que conforman el territorio controlado por el Capitolio. La hábil cazadora Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence) y Peeta Mellark (Josh Hutcherson) son los representantes del distrito N° 12, una región pobre y olvidada. Ambos tienen que enfrentarse a jóvenes más fuertes que se han preparado toda su vida para esta competencia.

Los juegos del hambre funciona como una crítica mordaz al género televisivo de los reality shows. Evidencia el desmesurado interés por invadir la privacidad de los concursantes, por volver triviales su miseria y sufrimiento, por encumbrar el morbo como una forma irresistible de entretenimiento. Expone el discurso hipócrita de los organizadores de esta competencia, quienes justifican la muerte de los concursantes como un recordatorio de aquellos que perdieron la vida en batallas pasadas.

La puesta en escena es colorida y recargada: algunos de los vestuarios parecen sacados del closet de Lady Gaga. Esa misma extravagancia se evidencia en algunos personajes secundarios como el alcohólico mentor de Katniss, Haymitch (Woody Harrelson); o Caesar Flickerman (Stanley Tucci), el manipulador conductor de TV.

La protagonista Jennifer Lawrence compone una heroína inteligente y decidida. Como demostró en sus roles anteriores en Winter´s Bone (por la cual la nominaron al Oscar el año pasado) y X-Men: Primera Generación, Lawrence tiene una gran facilidad para combinar fuerza y vulnerabilidad en una misma escena. Ella eleva el material que le toca interpretar y no deja que le quitemos los ojos de encima.

Si bien algunos personajes y situaciones resultan excesivos, Los juegos del hambre se distancia de otras cintas de enorme presupuesto dirigidas al sector adolescente, como la saga Crepúsculo, al enmarcar los líos sentimentales y dilemas de supervivencia, en un contexto en el que los seres humanos son meros objetos que sólo tienen derecho a vivir si saben montar un espectáculo digno de ser husmeado por una audiencia voyerista.

Título original: The Hunger Games
País y año: Estados Unidos 2012
Director: Gary Ross
Actores: Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson, Woody Harrelson, Stanley Tucci, Liam Hemsworth, Donald Sutherland, Lenny Kravitz, Elizabeth Banks, entre otros.
Calificación: ***

18/03/2012

La nueva piel de Almodóvar

La epidermis que conforma la obra de Pedro Almodóvar tiene algunas células de comedia, otras de melodrama y unas cuantas pecas de “thriller”. En su nueva creación, La piel que habito, el director manchego muta de apariencia y desarrolla un tejido más duro y resistente, por cuyos poros transpiran el suspenso y el terror.

Robert Ledgard (Antonio Banderas) es un exitoso cirujano plástico que busca crear un nuevo tipo de piel que sea inmune a cualquier daño. Su “conejilla de indias” es Vera (Elena Anaya), una mujer que mantiene secuestrada y que guarda una conexión con el pasado tempestuoso de Robert.

El guión está basado en la novela Tarántula de Thierry Jonquet, pero la historia calza a la perfección con el universo de Almodóvar y recoge uno de los temas que más le fascina: cómo se transforma la identidad individual. En La piel que habito, Pedro lleva su obsesión a un nuevo nivel y nos muestra cómo a pesar de que una persona cambie de apariencia, su esencia se mantiene y sus motivaciones se expanden hasta desbordarse.

La película narra una sucesión de episodios marcados por la fatalidad, los cuales dejan heridas muy hondas en los dos personajes principales y los llevan a cometer actos terribles. No hay héroe ni villano cuando cada uno ha sufrido sus propias tragedias y tiene buenas razones para buscar la redención de manera no convencional.

Elena Anaya, recordada por su memorable rol secundario en Lucía y el sexo, se gradúa con honores como la nueva chica Almodóvar. Su magnífica transformación la lleva a habitar las emociones más extremas y, al mismo tiempo, le exige una gran destreza física. Su hermoso rostro nunca deja de ser perturbador, incluso cuando ella intenta seducir a su captor o está planeando su próximo movimiento.

Después de muchos años, Antonio Banderas y Marisa Paredes se reencuentran con el cineasta que los dirigió por última vez en Átame! y Todo sobre mi madre, respectivamente. El actor andaluz logra una convincente actuación, que transita de la tristeza a la vehemencia más nociva. Marisa Paredes, en tanto, tiene una presencia inquietante como una fiel empleada que es consciente de los males que ella misma ha engendrado.

La piel que habito es la cinta más oscura y retorcida en la filmografía de Almodóvar. Sin embargo, mantiene sus huellas dactilares: salta en el tiempo para que cada parte encaje luego en el conjunto; los colores vivos del vestuario y la escenografía resaltan los estados de ánimo y contrastan las emociones; y cada personaje es tratado con el mismo cuidado que tiene un cirujano con sus pacientes. Las células de Pedro pueden mutar, pero su genialidad es un tejido indestructible.

Título original: La piel que habito
País y año: España 2011
Director: Pedro Almodóvar
Actores: Elena Anaya, Antonio Banderas, Marisa Paredes, Jan Cornet, Blanca Suárez, Roberto Álamo, Susi Sánchez, entre otros.
Calificación: **** 1/2

07/03/2012

La invención del sétimo arte

El artista y La Invención de Hugo Cabret representan emotivos y nostálgicos homenajes al cine. Ambas nos recuerdan por qué este medio es capaz de ilusionarnos, emocionarnos y transportarnos a otras dimensiones.

El carisma del mudo

George Valentin (Jean Dujardin) es una estrella del cine mudo de Hollywood, que vive el repentino ocaso de su carrera tras la llegada del sonido a las películas. En paralelo, la actriz y bailarina Peppy Miller (Bérénice Bejo) se convierte en una de las nuevas figuras del cine sonoro.

El artista es una cinta francesa filmada en blanco y negro. Su propuesta es arriesgada: se toma el atrevimiento de no tener diálogos hablados (sólo escritos). Desde la genial primera escena, el protagonista Jean Dujardin deja en claro que no hablará. No necesita hacerlo: puede encandilar a la audiencia con su gran expresividad, su innegable carisma y su sonrisa de 1 millón de dólares, cualidades que le han hecho ganar el Oscar a mejor actor, un premio más que merecido.

Al no haber diálogos, la película se apoya sobre dos pilares: la fantástica música compuesta por Ludovic Bource y el poder interpretativo del elenco. En el papel de Peppy Miller, la argentina Bérénice Bejo despliega su encanto y delicadeza. En roles secundarios, brillan actores como John Goodman y James Cromwell, así como el perro estrella Uggie, que compite con Dujardin en cuanto a simpatía y magnetismo.

Si bien es cierto que la película cuenta una historia sencilla (el trayecto de un actor desde la gloria hacia la decadencia y viceversa), su gran valor no está en la originalidad del guión, sino en la recreación meticulosa de las técnicas del cine mudo y su capacidad de impactar a partir de pequeños gestos. El artista acumula referencias de grandes clásicos del sétimo arte para convertirse en uno de ellos.

Título original: The Artist
País y Año: Francia 2011
Director: Michel Hazanavicius
Actores: Jean Dujardin, Bérénice Bejo, John Goodman, James Cromwell, Penelope Ann Miller, entre otros.
Calificación: **** 1/2

El legado de Méliès

Hugo (Asa Butterfield) es un niño huérfano que vive en una estación de trenes en el París de los años 30. Lo único que su padre le dejó fue un autómata, pero para que funcione, Hugo debe encontrar una llave en forma de corazón. Isabelle (Chloë Grace Moretz), la niña que posee la llave, lo llevará a descubrir un mundo desconocido.

La invención de Hugo Cabret es una película hecha para ser disfrutada por los amantes del cine. En su travesía, el niño conoce a Georges Méliès (Ben Kingsley), uno de los primeros cineastas y todo un pionero en la utilización de efectos visuales. Además, Hugo comparte con su padre dos aficiones: ver películas y controlar el funcionamiento de los relojes de la estación, una tarea que implica tanta devoción y precisión como la de los artesanos del cine.

Una escena particularmente ilustrativa del efecto que causa el sétimo arte es aquella que muestra a un grupo de espectadores corriendo despavoridos al ver en la pantalla grande cómo un tren se acerca a toda velocidad (una anécdota verídica, por cierto). Hoy en día, ese impacto se mantiene cuando vemos películas como La invención de Hugo Cabret, las cuales constituyen experiencias mágicas que nos transmiten sentimientos intensos, que luego se convierten en recuerdos imperecederos.

El director Martin Scorsese ensambla de manera magistral lo más emblemático del pasado y presente del cine. Por un lado, nos invita a revalorizar la obra del creador Georges Méliès y descubrir los orígenes de las películas tal como las conocemos. Asimismo, Scorsese se vale de los alcances de la tecnología 3D para escabullir al espectador en una aventura memorable, en la que es fácil sentirse tan asombrado como un niño que descubre por primera vez un juguete fascinante.

Título original: Hugo
País y año: Estados Unidos 2011
Director: Martin Scorsese
Actores: Asa Butterfield, Chloë Grace Moretz, Ben Kingsley, Sacha Baron Cohen, Emily Mortimer, Jude Law, Christopher Lee, Helen McCrory, etc.
Calificación: **** 1/2

03/03/2012

Insensatez y sentimentalismo

Entre las nominadas a mejor película en los Oscar 2012, podemos encontrar dos cintas relativamente decepcionantes como Caballo de guerra y Tan fuerte y tan cerca, que en mayor o menor medida recurren al sentimentalismo para causar impacto.

El salto de Spielberg

Justo antes de la Primera Guerra Mundial, el padre de Albert Narracott adquiere un caballo, pero por falta de dinero, el animal es vendido a la caballería británica. A lo largo de la guerra, el caballo va cambiando de dueños, mientras que Albert se enlista como soldado para luchar en el conflicto.

Caballo de Guerra nos muestra la solvencia del director Steven Spielberg para filmar las escenas de batalla como un gran espectáculo coreográfico: cada bala y cada hombre caído en conflicto encajan a la perfección en el encuadre.

A pesar de que Spielberg cierra la película con uno de sus acostumbrados finales sentimentales, los distintos episodios llegan a caer en la monotonía. El personaje que transmite mayor calidez es el propio caballo, porque sus dueños esporádicos desaparecen muy pronto, sin que podamos conectarnos con ellos. Y el protagonista Jeremy Irvine, en quien recae el mayor peso dramático, tiene una actuación poco convincente en el rol de Albert.

De las 6 nominaciones al Oscar que tuvo Caballo de Guerra, las más merecidas son las de fotografía y música. Ambos aspectos nos recuerdan que estamos ante una cinta bélica de grandes ambiciones. Spielberg se pone la valla muy alta, pero su salto no es tan fuerte como él quisiera.

Título original: War Horse
País y año: Estados Unidos 2011
Director: Steven Spielberg
Actores: Jeremy Irvine, Peter Mullan, Emily Watson, Niels Arstrup, Benedict Cumberbatch, David Kross, Eddie Marsan, entre otros.
Calificación: ***

Tan locuaz y tan masoquista

Así como la Segunda Guerra Mundial ha inspirado una infinidad de películas, los atentados del 11 de setiembre y sus consecuencias se han visto representados en cintas como Las Torres Gemelas o United 93. Ahora es el turno de Tan fuerte y tan cerca (Extremely Loud and Incredibly Close), la recreación del trauma de un niño que queda huérfano a causa del ataque terrorista.

Cuando el precoz Oskar Schell (Thomas Horn) descubre una llave que pertenecía a su padre, fallecido en una de las Torres Gemelas, recorre toda la ciudad de Nueva York buscando la cerradura que abre esa llave. Para lograr su cometido, entrevista a cientos de personas con la esperanza de que le den una pista que lo conecte con su padre.

El director Stephen Daldry deja de lado la sutileza y las emociones contenidas de sus trabajos anteriores (Billy Elliott, Las Horas, The Reader), para hacer un film extremadamente sentimental e increíblemente cercano al masoquismo. Por ejemplo, Oskar repite una y otra vez la grabación que dejó su padre antes de morir en el atentado. Esta reiteración se convierte en un exceso francamente irritante.

Sin embargo, la película mejora cuando entra en escena el gran actor sueco Max Von Sydow, quien interpreta a un anciano mudo que acompaña a Oskar en su expedición. Para los espectadores, es también el contrapeso ideal de un niño que nunca para de hablar y que siempre cree saberlo todo. Al final, terminamos sintiéndonos como testigos involuntarios de una terapia familiar en la que se nos restriega en la cara la explotación exagerada del sufrimiento.

Título original: Extremely Loud and Incredibly Close
País y año: Estados Unidos 2011
Director: Stephen Daldry
Actores: Thomas Horn, Tom Hanks, Sandra Bullock, Max von Sydow, Viola Davis, Jeffrey Wright, John Goodman, entre otros.
Calificación: **

20/02/2012

Los dos extremos de la confianza

Billy Beane y J. Edgar Hoover son dos personajes completamente opuestos que forman parte de la historia de Estados Unidos. Mientras el primero logró una hazaña imposible confiando en un grupo de jugadores de béisbol en los que nadie creía, el segundo dirigió el FBI con mano firme y una gran desconfianza en la gente de su entorno.

Los números ganadores

Billy Beane (Brad Pitt) es el gerente general del equipo de béisbol Atléticos de Oakland, que viene pasando por una racha de derrotas. Decidido a dejar de perder, Beane contrata al joven economista Peter Brand (Jonah Hill), quien plantea un sistema estadístico para predecir el comportamiento de los jugadores.

A diferencia de otras cintas de deportes, El juego de la fortuna (Moneybal) minimiza por completo el rol del entrenador (Philip Seymour Hoffman) y centra su atención en cómo la dupla Beane – Brand logra el éxito gracias a una combinación ganadora de visión estratégica, confianza en las estadísticas y algo de intuición.

Brad Pitt destila cinismo y vehemencia en el rol de Billy Beane, ex estrella del béisbol. Refleja su propio pasado de promesa juvenil, que logra reinventarse en la madurez y conquistar nuevos logros. Por su parte, Jonah Hill se aleja de los papeles cómicos para dar vida al nerd Peter Brand. Es una actuación efectiva, aunque su nominación al Oscar como mejor actor de reparto resulta un poco excesiva.

El juego de la fortuna se inscribe en la tradición de cintas sobre perdedores que se vuelven ganadores, usando el deporte como metáfora de superación personal y redención. No es necesario ser fanático del béisbol para entender la narrativa; sólo basta contagiarse de la emoción del juego, pero sin esperar demasiadas sorpresas.

Título original: Moneyball
País y Año: Estados Unidos 2011
Director: Bennett Miller
Actores: Brad Pitt, Jonah Hill, Philip Seymour Hoffman, Robin Wright, Chris Pratt, Stephen Bishop, entre otros.
Calificación: *** 1/2

Tras las cortinas del poder

En la nueva cinta de Clint Eastwood, Leonardo DiCaprio es el enigmático J. Edgar Hoover, director fundador del FBI. La película muestra los años finales de Hoover, cuando pretende escribir sus memorias, a partir de las cuales conocemos los complicados inicios de este organismo, así como su tensa relación con los gobernantes de turno.

Para desentrañar el misterio de este personaje obesivo, el film J. Edgar expone la interacción con su dominante madre (Judi Dench) y con su socio Clyde Tolson (Armie Hammer), con quien tiene una relación sentimental más bien platónica, pero nunca totalmente aceptada, ni en privado ni mucho menos en público.

Leonardo DiCaprio interpreta a Hoover con las capas necesarias de furia contenida, paranoia y vulnerabilidad. Es una de las actuaciones más desafiantes de su carrera, por lo que resulta una verdadera sorpresa (por no decir injusticia) que la Academia lo haya ignorado, a pesar de que el Globo de Oro y los SAG Awards sí lo nominaron a mejor actor.

Clint Eastwood es un cineasta experto en mostrar los contrastes y contradicciones que definen las relaciones humanas y, por eso, la fotografía de sus películas siempre juega con los claroscuros. En J. Edgar, crea una red de lealtades que se van transformando y carcomiendo a lo largo del tiempo. Hacia el exterior, el hombre más poderoso es una muralla infranqueable, pero en el ámbito de su propia intimidad es un ser reprimido y herido por la carencia de afecto.


Título original: J. Edgar
País y Año: Estados Unidos 2011
Director: Clint Eastwood
Actores: Leonardo DiCaprio, Armie Hammer, Judi Dench, Naomi Watts, Jeffrey Donovan, Dermot Mulroney, entre otros.
Calificación: ****

08/02/2012

La doble herencia de George

George Clooney es ampliamente conocido por su faceta de actor, pero también es un eficiente director. Dos películas recientemente estrenadas exponen su potencial delante y detrás de cámaras.

Terreno fértil

En Los descendientes (The Descendants), Clooney es Matt King, un rico heredero de Hawái cuya esposa ha sufrido un accidente y está en coma. Su vida está sumergida en el caos: tiene una relación distante con sus hijas y descubre que su esposa le era infiel.

A la par de esos conflictos, Matt tiene que ponerse de acuerdo con sus primos para cerrar la venta de un terreno del cual son herederos. Esa gran extensión de tierra representa la delicada situación de su esposa: Matt tiene que decirle adiós a lo que más ha amado, pero le cuesta despegarse de sus recuerdos felices.

Clooney abandona su zona de confort al dejar de lado sus roles habituales de hombre ganador y seguro de sí mismo, para evidenciar una vulnerabilidad y una sutileza que se sienten auténticas. Sus anteriores actuaciones nominadas al Oscar eran más impostadas y calculadas, pero ésta es sobresaliente por su sinceridad y capacidad de conmoción.

El director y guionista Alexander Payne es recordado por sus filmes independientes About Schmidt y Entre Copas (Sideways). Al igual que en esas respetables cintas, en Los descendientes despliega un cínico sentido del humor, que se cuela entre las situaciones más dramáticas y acerca a los personajes, en este caso Matt y sus hijas, hacia un punto de equilibrio. Tras vivir un infierno en el paraíso de Hawái, la familia recibe una valiosa herencia de aprendizaje y reconciliación.

Título original: The Descendants
País y año: Estados Unidos 2011
Director: Alexander Payne
Actores: George Clooney, Shailene Woodley, Amara Miller, Nick Krause, Beau Bridges, Matthew Lillard, Judy Greer, entre otros.
Calificación: ****

Suciedad expansiva

En Poder y Traición (The Ides of March), Ryan Gosling es Stephen Meyers, un joven idealista que trabaja para el candidato presidencial Mike Morris (Clooney). En el fuego cruzado de la campaña, Stephen se ve obligado a poner a prueba su lealtad y establecer prioridades para sobrevivir en la agresiva jungla de la política.

El sólido elenco cuenta con magníficas actuaciones de Philip Seymour Hoffman, Paul Giamatti, Evan Rachel Wood y Marisa Tomei. Sin embargo, el más destacado es el protagonista Ryan Gosling, cuyo personaje aprende a la fuerza a ensuciarse para poder participar en el juego de la política. Su formidable actuación le valió una nominación al Globo de Oro como mejor actor de drama.

En su faceta de director, George Clooney es un agudo observador que reta al espectador a cuestionarse qué límites se pueden traspasar para defender los ideales. Así como los personajes de Poder y traición sucumben ante las intrigas y deslealtades, en su película anterior Buenas noches y buena suerte, el periodista televisivo Edward R. Murrow se enfrentaba al senador McCarthy en una encarnizada lucha de poderes.

Poder y traición parte de una premisa relativamente obvia: la política corrompe y contamina. Sin embargo, al exponer la descomposición generalizada de una campaña presidencial, nos muestra con precisión cómo detrás del seductor discurso oficial, se esconden tras bambalinas acuerdos inmorales y sacrificios trágicos.

Título original: The Ides of March
País y año: Estados Unidos 2011
Director: George Clooney
Actores: Ryan Gosling, George Clooney, Philip Seymour Hoffman, Paul Giamatti, Evan Rachel Wood, Marisa Tomei, Jeffrey Wright, entre otros.
Calificación: ***1/2